responder a nuestras preguntas con el estímulo y motivación que le causó la realidad de San Luis y su verdad de Huntington. Treinta minutos antes de la entrevista terminó un recorrido y una visita comunitaria, de la mano de Milagros Morán, a las calles del barrio San Luis, en San Francisco, al sur de Maracaibo.
Vocación, profesionalismo, seriedad y coquetería se conjugan en la humanidad de esta investigadora, quien hoy está en Londres haciendo una maestría en “Póliza de salud internacional. Economía de salud”.
¿Qué hizo en la Universidad de Columbia?
Manejé dos proyectos de investigación sobre Alzheimer. Uno es sobre los riesgos de la salud cardiovascular y el cambio de condición en las mujeres afroamericanas mayores de 55 años y el otro estudio es para determinar si los genes tienen algo que ver con el riesgo, en la misma población, de desarrollar la enfermedad. Es este un estudio grande que estamos desarrollando, con otras universidades, siendo la Universidad de Columbia, la principal.
Esta investigación evalúa a más de dos mil personas, se hacen mediciones cognitivas y neurosicológicas y de la salud en general, para comprender las condiciones de vida, económicas y de educación de la población estudiada.
¿Cuál es el propósito de su visita a Maracaibo?
Vine gracias a una invitación de la Doctora Gladys Maestre. El objetivo es entrenar a un equipo de sicólogos a como realizar un exámen cognitivo a la población que está estudiando la doctora. Tengo cuatro años estudiando cómo administrar estos exámenes con énfasis en las condiciones sicoculturales de la población objeto de estudio.
Mejoro la habilidad de los investigadores a optimizar los resultados de estos exámenes. Es muy interesante lo que se hace aquí ya que en New York estos exámenes se hacen con gente blanca de clase media y aquí se han desarrollado en poblaciones diversas y con condiciones culturales diferentes. Estamos tomando en cuenta la manera en que otras culturas entienden y responden a los exámenes neurosicológicos.
Más de 35 millones de personas, a nivel mundial, tendrán Alzheimer en 2010, según el informe 2009 del Día Mundial del Alzheimer de Alzheimer’s Disease International (ADI) pos sus siglas en inglés. El mismo documento señala que el incremento de la enfermedad tendrá un impacto dramático en individuos y sistemas sanitarios a nivel global.
Esto es un aumento del 10 por ciento sobre la prevalencia global divulgada en un estudio anterior sobre demencia de ADI publicado en 2005 en “The Lancet”, una revista neurología estadounidense. Según el nuevo informe, la prevalencia de la demencia doblará casi cada 20 años, a 65.7 millones en 2030 y 115.4 millones de 2050.
¿Qué impresión has tenido de la condición en que se realiza
el estudio aquí en Maracaibo?
Tengo una impresión increíble. La manera en que el equipo trata a la población es de un nivel superalto. Y además la atención que tiene la gente involucrado en este proyecto es maravilloso.
El equipo se esfuerza mucho en el desempeño del trabajo. Le tienen mucho cariño al proyecto y a los sujetos con quienes están trabajando. Muchas veces los proyectos grandes, en los cuales he participado, no son tan humanos como este.
¿Cómo ve el futuro de la lucha contra el Alzheimer aquí en Venezuela y a nivel mundial?
Sé que hay mucha colaboración, a nivel mundial, entre los grupos de investigadores que estudian el Alzheimer. También me consta la estrecha y productiva colaboración que hay entre el grupo de investigadores de la Doctora Maestre y los estudiosos de la Universidad de Columbia y la Universidad de Chicago.
Este intercambio va a ayudar mucho a combatir el mal aquí en Maracaibo. Es esta una enfermedad que no existe en un solo sitio, es una realidad mundial que afecta a todas las razas y a todos los grupos culturales. Se presenta de manera diferente y afecta a grupos muy diversos.
Estos intercambios ayudan a todos los países a avanzar en las investigaciones y en los conocimientos, a compartir experiencias y realidades. Por ejemplo el tratamiento aquí es producto del intercambio de conocimientos y ayuda grandemente a tratar el mal.
¿Cómo se relacionó con el Laboratorio de Neurociencias de la Universidad del Zulia, con FundaConCiencia y con la Doctora Gladys?
La Doctora Gladys hizo su postdoctorado en la Universidad de Columbia en New York, sitio donde trabajo. Yo expresé mi interés en tener experiencia internacional y trabajar con grupos fuera de los Estados Unidos y la primera persona que me recomendaron, en el instituto, fue a Gladys.
Hablé con ella y nuestros intereses eran comunes. Me invitó a entrenar a un grupo de personas en el área sicológica y tuve la oportunidad de venir aquí. Estoy maravillada de la mística de trabajo y vocación de servicio del equipo de FundaConCiencia, del profesionalismo y seriedad de la Doctora Gladys y de los trabajos de investigación que se realizan aquí.
Aproveché un par de semanas que tenía libre antes de iniciar una maestría en Londres y tener esta maravillosa experiencia. He visto mucha organización en el equipo, un interés y un conocimiento muy alto y también un tratamiento muy ético y humano para con los conocimientos y las personas involucradas en los estudios.
Entendí y me encantó el proyecto de Inara en Santa Rosa y quedé “supersorprendida”. Pudieron tener acceso a la población que tienen familias muy grandes y lograron estudiar la genética. Han visto tanta gente en tan poco tiempo que trabajan tan intensamente que parecen como “máquinas”. En este momento y por primera vez en la entrevista, una amplia sonrisa rompió la rigidez y seriedad de su rostro.
Las cosas y la manera como están evaluando a un universo tan grande es impresionante. Estoy segura que van a tener excelentes resultados porque están obteniendo resultados de manera muy eficaz.
Sus inmensos ojos negros reflejan una sed de conocimiento propios de una investigadora entregada a descubrir las verdades del Alzheimer, a una dama que igual se desenvuelve en San Luis, en New York o en Londres y a un ser humano sensible a la problemática de las neurociencias, a las realidades de los pacientes, a las vicisitudes de sus familiares y de sus cuidadores y a una científica comprometida con su reto de aprender cada día más a combatir las patologías demenciales. |