Aunque las reacciones del cerebro son siempre de suma importancia y de gran trascendencia para el ser humano, durante la celebración de la Semana del Cerebro, adquieren aún más relevancia.
Vivian Rodríguez Uranga es una pianista concertista, profesora de piano, Licenciada en Educación, mención Lenguaje y Literatura, tesista de la Maestría en Antropología, mención antropolinguistica, una profesional sensible a la problemática de las neurociencias en general y a las reacciones del cerebro ante la música.
La profesional nos plantea “la música tiene la cualidad de influenciarnos a los humanos”. Cuando escuchamos alguna canción que nos hace recordar alguna circunstancia, todo el cuerpo reacciona ante esta circunstancia. La música tiene el poder de integrar la actividad cerebral.
Integra ideas, sentimientos, estados de ánimo, inquietudes, curiosidades y la cualidad fundamental es que nos permite una cualidad humana que es seguir a la vida, lo cual es una actividad de transición. La música nos permite estar en un estado permanente de transición, añade la pianista con una absoluta seguridad en si misma.
¿Nos puede hablar de esa relación música, espacio, tiempo
y cerebro?
Podemos estar en un sitio tranquilo y al escuchar música nos estamos moviendo en el tiempo. El hombre no puede controlar el tiempo, pero si controla el espacio. Cuando somos interpretes, la música nos permite chocar con nuestros propios límites y nos lleva a ciertos abismos que son importantes para la transformación del ser. En los jóvenes esto tiene un impacto fundamental. La música tiene mucho que ver con las formas del pensamiento.
Desde el punto de vista de la actividad cerebral, pienso que produce un efecto de integración,
¿Es positivo o negativo el efecto de la música en el cerebro?
El efecto de la música siempre va a ser positivo. Ahora bien, la música, acompañada de un discurso inadecuado, puede generar estados de alienación y no favorece al crecimiento del joven y su maduración y tampoco favorece a ese joven a la interpretación de sus propios estados de transformación.
¿Van de la mano la educación del joven y la asimilación, buena
o mala, que tenga de la música?
No. Ese es un grave problema. Pienso que la escuela no educa a los jóvenes para una buena interpretación musical, porque a los profesores no se los ha educado en torno a una cultura musical.
Pienso que las escuelas no toman en cuanta a las artes en cuanto al progreso que han tenido y su asimilación a los programas de estudio de los jóvenes estudiantes. Tenemos que adecuarnos a un espacio y a un tiempo en el que nos toca vivir y la música es determinante para ello.
¿Es mito o realidad que a los más jóvenes les gusta la música más ruidosa?
Si, Hay una tendencia que al joven le guste el estruendo, la bulla. Precisamente el está descubriendo la realidad. Hay un entusiasmo en los jóvenes, que ciertamente hemos perdido los adultos y que es necesario recuperar. Pienso que la educación musical debe partir de dos elementos fundamentales: el hogar y la escuela. La música que escuchan los padres es oída por los hijos y en la escuela también recibe el educando.
Los medios de comunicación tienen una alta responsabilidad en el tipo de música que escuchan los jóvenes y la audiencia en general. El problema no es la música en si, es como se interpreta, el discurso que le sigue y el entorno en que se escucha. |