¿Qué fue a hacer allá, como fue su experiencia, su vivencia y su existencia?
Me fui una mañana de febrero de este año con una maleta de equipaje y toneladas de ganas de aprender, de ampliar mis conocimientos en genética, de aprovechar al máximo esta oportunidad y de conseguir un proyecto acorde con mis objetivos académicos, genómicos y cardíacos.
No me costó contactarme con el Doctor Nobrega, una eminencia médica, quien me fue enseñando, guiando y orientando en esta meta inmediata y de quien aprendí en lo académico, en lo clínico y en lo vivencial.
¿Cómo fue la experiencia?
La experiencia fue muy dura, dice Andrés con una expresión facial reflexiva, muy seria y analítica. Fueron cuatro semanas de intenso ritmo académico, clases intensas, laboratorios, mesas de discusiones, sesiones en bibliotecas, círculos de discusión y análisis, y una interacción con estudiantes de alto nivel competitivo...pero fue, definitivamente, excelente.
Las dos primeras semanas fueron las más duras, muchas horas de clases en aulas, noches completas de estudio, interminables ciclos de conferencias, diálogos en un inglés absolutamente técnico, un reto por lograr y mucho ímpetu para lograrlo.
Una vez más el Doctor Marcelo Nobrega estaba a mi lado para ayudarme a comprender lo que no entendía, a estimularme en las horas difíciles y a motivarme en el duro camino de lograr mi objetivo.
A la tercera semana ya estaba completamente integrado al proyecto, lo comprendí, lo aproveché y viví una experiencia inolvidable.
¿Qué aprendió de esa experiencia?
Lo mejor fue ampliar mis conocimientos en el área de genética. Aquí sólo me dan la parte clínica, fue muy provechoso ampliar mis áreas cognoscitivas y experiencias en otros aspectos. Pude ver a fondo como se realizan experimentos, cómo se desarrolla un proyecto de investigación de alto nivel académico y cómo se pueden aplicar en las comunidades.
Tenía la misión de hacer quedar bien a la Universidad del Zulia y logré excelentes resultados, la prueba de ello es que hoy la Universidad de Chicago, no solamente está ofreciendo oportunidades de pasantías de un mes, sino que está ofreciendo becas de un año a través del Programa de Formación de Investigadores de Fundadesarrollo.
¿Le recomendaría esta pasantía a otros estudiantes de medicina u otra rama relacionada con salud?
Totalmente. No sólo se la recomendaría a los estudiantes, les diría que es una vivencia necesaria para completar su escolaridad, es una herramienta invaluable para su formación como profesionales de la salud y es una vivencia única en esta etapa de su formación profesional. Yo compartí con estudiantes de todas partes del mundo, de todas las razas y creencias religiosas, con muy diferentes costumbres, formas de ser y ópticas de vida...claro todos teníamos un interés común que no era otro que aprender. En un salón de clase estábamos estudiantes con quince lenguas maternas, pero todos nos comunicábamos en inglés. Sin el inglés no nos podíamos comunicar.
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