Docentes de preescolar y educación diversificada de 18 instituciones públicas de los municipios Maracaibo y Jesús Enrique Lossada conocieron estrategias de aprendizaje, para ejercitar la memoria y profundizar en los valores estimuladores de la convivencia social del niño y el joven, dijo la coordinadora de la actividad y directora del Laboratorio de Neurociencias de la Facultad de Medicina de la Universidad del Zulia, Gladys Maestre.
La actividad está programada dentro de la organización de la Semana del Cerebro, explicó Maestre, y en ella se analizaron temas como el cerebro y su cuidado, impulsividad y agresividad en adolescentes, manejo de situaciones agresivas, manejo de la violencia contra el maestro, entre otros temas.
Uno de las prácticas se realizó con el juego de ajedrez, actividad coordinada por Nerio González del Colegio Bellas Artes, ya que a través de él se fortalecen las estrategias de pensamiento, planificación, toma de decisiones, trabajo en equipo para ganar, normas para lograr el objetivo final y “el ganar con honor”. Por estas razones, dijo Maestre, se estimula este deporte en los maestros para que luego ellos los difundan en sus comunidades de estudiantes.
Este primer grupo de docentes tiene que multiplicar el aprendizaje logrado entre el 12 y 16 de febrero entre sus homólogos en cada uno de sus planteles educativos, esperando que en el Festival del Cerebro, que se realizará entre el 12 y 16 de marzo, se expongan sus experiencias. Para la médico Nancy Chacón (actual asesora de Salud de la Zona Educativa) esta formación permite fortalecer el trabajo que se realiza en los Centros Comunitarios de Protección y Desarrollo y los Centros de Protección.
Chacón consideró que el taller desarrollado por el Laboratorio de Neurociencias afianza el trabajo en equipo de ambos centros en función del “cuidado del cerebro”, de mejorar la formación del docente e incrementar el rendimiento del estudiante.
Marlene Pineda, quien actualmente es promotora de salud de la Escuela Coquivacoa, esta experiencia es positiva porque facilita los procesos de cambio positivo en las comunidades estudiantes. “Este tipo de actividades mejoran las posibilidades de aplicar programas de medicina preventiva, en los centros educativos y las familias”.
Pineda dijo que la prevención va más allá de la escuela y debe abarcar a la familia, en los que ocurren problemas como alcoholismo, tabaquismo y drogas, que son difíciles de manejar y generan impacto en el rendimiento estudiantil. |